Adore en Espíritu y Verdad

por Randy Sheeks

Las iglesias llenas del Espíritu siempre han sido conocidas por su música. A pesar de los cambios que vemos en la iglesia de hoy, la música todavía es valorada como una parte importante y esencial de los servicios de adoración. Incluso el término, “alabanza y adoración”, se refiere a la parte musical de un servicio, aunque sabemos que el culto abarca mucho más.

Existen muchísimos debates y comentarios sobre el tema. A veces las iglesias tienen que considerar, definir y hasta defender la clase de música que utilizan en el culto. Gran parte de este debate gira en torno al estilo. Sin embargo, cuando tomamos en cuenta la adoración musical, el enfoque más importante debe ser: ¿Qué Dios espera en la adoración? ¿Qué tipo de culto musical rinde homenaje a Dios? ¿Cuáles son sus normas y cualidades para nuestra música? Dios probablemente no tiene un estilo musical favorito, pero la Biblia nos enseña muchísimo sobre la clase de culto que le agrada. Al describir la verdadera adoración, Jesús dijo: “Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren” (Juan 4:24). ¿De qué manera la música de la iglesia puede dirigir al pueblo a la adoración
verdadera? Estos principios bíblicos sirven de guía:  Dios toma en serio la adoración

El Antiguo Testamento incluye muchos capítulos sobre los requisitos y las especificaciones de los sacrificios para Dios. Dios describe detalladamente el método para ofrecer un sacrificio que valga la pena. En los tres primeros capítulos de Levítico se repite esta frase sobre el sacrificio a Dios: ofrenda quemada de olor grato para Jehová. No cabe duda que esto aplica a nuestras ofrendas musicales. Dios está buscando música que sea un regalo especial, un aroma agradable.

Todos los líderes de la adoración deben ver la música incluida en el servicio como una ofrenda quemada para Dios. Las cosas que son un regalo especial son preparadas y presentadas con atención y excelencia. Un regalo especial refleja la alta estima por el carácter y los intereses del homenajeado. Con esto en mente, los líderes del culto deberían hacerse las siguientes preguntas:

• ¿Son la música y las letras apropiadas para una ofrenda especial al Señor?
• ¿El estilo de vida del equipo de adoración es olor grato para el Señor?
• ¿Ha preparado adecuadamente la música?
• ¿Hemos atentido todos los detalles de la experiencia de culto? (vestimenta, sonido, proyección de imágenes y palabras, iluminación, etc.)

La adoración es corporativa. Algo único sucede cuando el pueblo se reúne en el culto. Por ejemplo, el día de Pentecostés, los creyentes estaban unánimes cuando Dios derramó su Espíritu. La adoración íntima es un componente necesario de la vida cristiana, pero no reemplaza el culto corporativo. John Witvliet, director de Instituto Calvino de Adoración Cristiana, dice: “Durante la adoración pública, cantamos, oramos, escuchamos y recibimos juntos los dones de Dios. En la adoración la congregación es mayor que la suma de los presentes”. Por lo tanto, cuando la iglesia se reúne, los pastores y líderes de la adoración deben acoger esa naturaleza corporativa. Hoy en día los servicios parecen “dirigidos sobre el escenario” y la gente en las bancas o sillas queda de espectadora de los “adoradores musicales”. Las canciones seleccionadas deben ser fáciles de cantar para toda la iglesia. Esas canciones tienen melodías sencillas y están arregladas para todos los tonos.

Tenga en cuenta lo siguiente:
• ¿Participa la congregación en el culto a través de la música?
• ¿El repertorio de canciones facilita la participación?
• ¿Representa todas las voces de la congregación? ¿Les ayuda el estilo?

La adoración señala hacia Dios. La adoración colectiva describe la majestad, el carácter y los atributos de Dios. La música tiene el poder de llevar un mensaje profundo. El poeta alemán Heinrich Heine dijo: “La
música empieza donde acaban las palabras”. ¿Qué mejor medio para proclamar la grandeza de nuestro Dios? Las alabanzas seleccionadas para el culto claramente deben dirigirnos hacia Dios y ayudarnos a comprenderlo. El teólogo A.W. Tozer nos desafía con estas palabras: Eso que viene a nuestras mentes cuando pensamos en Dios es lo más importante sobre nosotros… ninguna religión ha sido más grande que su idea de Dios.

La adoración es pura o superficial según sean los pensamientos sobre Dios. En el alma hay una ley secreta que nos mueve hacia nuestra imagen mental de Dios. Siempre lo más revelador de la iglesia es su idea de Dios, así como su mensaje más importante es lo que ella dice o calla sobre él, pues su silencio es más elocuente que su discurso.

La música ha ganado un lugar prominente en la adoración con este fin: poner los atributos de Dios en los labios de la gente. Cuando el pueblo está verdaderamente abierto a Dios, él mueve esa verdad de sus labios a su alma. ¡Llevar a Dios al alma de cada persona suena a una verdadera experiencia de adoración! Los líderes de la adoración querrán asegurarse de que las letras de las canciones incluyan descripciones dignas y precisas de Dios.

Los arreglos de la canción y la presentación deben destacar a Dios por encima del intérprete o la letra. Hay que hacer un esfuerzo consciente para llevar las verdades profundas acerca de Dios al corazón del pueblo. Estas preguntas deben ser útiles en la presentación y selección de canciones:
• ¿Cuáles atributos de Dios celebra?
• ¿Deja a la gente pensando en Dios o en la actuación musical?
• ¿Los líderes llaman la atención a sí mismos o a Dios?

La adoración es transformadora Una persona que se encuentre con Dios debe salir cambiada. Isaías relata una experiencia de adoración que termina con una transformación. Al principio del capítulo 6 tiene esta
condición: “¡Ay de mí que soy muerto!…siendo hombre inmundo de labios”. Después de encontrarse con Dios, proclama: “Heme aquí, envíame a mí”. La adoración musical debe llevar al pueblo a una transformación. Este debería ser el objetivo de la adoración. Claro está, esto no se logra solamente
con la música, sino junto con la Palabra. La parte musical del servicio prepara el corazón de los adoradores para que reciban la Palabra.

Una vez fui regañado por una miembro de una congregación donde servía porque estaba siendo demasiado creativo con las artes. Ella me dijo: “¡La Palabra de Dios no necesita ayudas!”. Estoy totalmente de acuerdo con ella, pero a veces tenernos que usar una palanca para abrir los corazones y las mentes de la gente. ¡La música puede y debe contribuir en esto! Los encargados de la planificación de la parte musical del servicio podrían facilitar el proceso transformacional si viesen la adoración como si fuera un viaje. Los líderes del culto, de principio a fin, guiados por el Espíritu Santo, deben conducir al pueblo a encontrarse con Dios. Deben buscar la dirección de Dios para el servicio y prepararse para guiar al pueblo.

Los músicos deben trabajar con sus pastores para presentar un camino claro para el adorador en cada servicio. Estas preguntas son útiles:
• ¿He buscado la dirección de Dios sobre a dónde debo guiar al pueblo?
• ¿Preparará la música al pueblo para la Palabra?
• ¿Tenemos una idea o tema especial? ¿Sabré transmitir esa idea?
• ¿Ofrecen nuestros servicios la oportunidad de escuchar y responderle a Dios?
• ¿Esta experiencia de música y adoración les recordará su pacto con Dios y los inspirará a ser fieles?

La Biblia ofrece más instrucciones para la adoración de las mencionadas aquí. La conclusión es: tanto los pastores como los músicos tienen la enorme responsabilidad de ser fieles a la Palabra de Dios durante la planificación del culto. En la apretada agenda de pastores y líderes es fácil que los servicios sigan la tradición (“lo mismo de siempre”) o que dependamos de que Dios nos rescate y cubra nuestra falta de
preparación (todo caerá en su sitio, como siempre). El pueblo a nuestro cargo desesperadamente necesita una conexión con el Todopoderoso. ¡Hagamos todo lo posible para ayudarles a encontrarlo!

Randy Sheeks es profesor de música sacra en la Universidad de Lee (www.leeuniversity.edu).

“¿Qué debo hacer entonces? Pues orar con el espíritu, pero también con el entendimiento; cantar con el espíritu, pero también con el entendimiento” (1 Corintios 14: 15, NVI).

“Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el Señor” (Salmo 40:3, NVI).

Nota: Algunas de las ideas en este artículo han sido inspirados en los siguientes libros de culto:
• Rory Noland, El artista adorando (Grand Rapids: Zondervan, 2007).
• Cherry de Constanza, El arquitecto de culto (Grand Rapids: Baker Academics, 2010).
• Greg Scheer, El arte de culto (Grand Rapids: Baker Books, 2006).

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