Deiby Herrera

Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. (Pro 8:17)

Un corazón dispuesto a amar a su Creador, tendrá la fuerza capaz de halar su presencia y hacerle tangible.

Dios debería ser tu mejor amigo, tu confidente, tu padre, tu madre, la única persona que te conozca mejor y con quien pases la mayoría del tiempo, tú mejor amigo.

El amor por Dios no nacerá automáticamente en tu corazón, debes cultivar una relación personal con Él, debes conocerlo y realmente debes estar dispuesto a consumir tu vida en Él, y sumergirla en el río de su Espíritu. El Señor busca esa relación estrecha, intrínseca, donde tu espíritu se una a Él, de tal manera que sea imposible, una ruptura. Todo aquel, que se une al Señor, un espíritu es con Él (1 Co 6:17)

Si Dios encuentra en ti, otro interés que no sea amarlo y exaltarlo a Él, habrás de terminar frustrado, sin tomar de Él nada, si tu oración no es sincera y humilde y en tus propias palabras, nunca conocerás los poderes del siglo venidero. (Heb 6:5)

Ahora debes comprender que un corazón herido con rencores y remordimientos, no puede amar, examina tu corazón cuidadosamente, si encuentras en tu interior heridas emocionales, pídele al Señor que las sane: Tu corazón debe estar sano; si no has perdonado a los que te han hecho mal, no podrás reflejar el amor del Señor y su poder no se manifestará.

Debes perdonar, no importa cuánto ores o ayunes, el Espíritu Santo no podrá fluir a través de un corazón herido, primero se sano, sobre todas las cosas guardadas guarda tu corazón, por que de el mana la vida (Pro 4:23).

Si en algún momento has fallado a Dios, estoy seguro que Él te ha perdonado en la sangre del Señor, la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1Jn 1:7) pero ahora debes perdonarte tú mismo sabiendo esto que: Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1Jn 1:9)

Si no te amas a ti mismo, no podrás amar a tus semejantes y si no amas a tus semejantes que ves, no podrás amar a Dios (Luc 10:27; 1 Jn 4:20).

El Espíritu Santo enseña por medio de las Escrituras que: Dios nos ha alcanzado con su gran amor y por su gracia le hemos encontrado, y Él anhela que lo sigamos buscando, para seguirse revelando a sí mismo, y dándose a conocer por la eternidad, recuerda que Dios es infinito, nunca terminaras de amarlo, ni de conocerlo.

No eres el primero, ni serás el último, al que Dios atrae hacia el mismo, (Jn 6:44) y lo más impresionante es, que él Señor, ya está esperando y anhela encontrarse contigo. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.(Apo 3:20; Apo. 21:6, 17).

No te avergüences delante de Él, pensando que tu anhelo está mal, por el contrario, habré tu corazón y mente y expresa al Señor el gran deseo de atrapar su presencia y ministrar su poder, porque Dios mismo ha puesto en ti el querer como el hacer (Flp 2:13).

Todos los que han mostrado su poder, han sido personas normales, las cuales primero han anhelado intensamente la presencia y el poder de Dios y luego han logrado manifestarlo, El Señor está por visitarte y responder a esa poderosa oración, que fluye desde tu interior. (Jn 14:21, 23)

En una ocasión alguien me preguntó ¿cuánto tiempo? era necesario orar a diario, para vivir bajo el poder del Espíritu Santo, recuerdo que le respondí, después de ¿cuantas horas? de pasar con tu novia le pediste que se casara contigo. Él hizo silencio y dijo ya entiendo, no es cuanto tiempo, sino porque quiero pasar ese tiempo con El.

Si realmente amas al Señor las horas serán cortas en su presencia, los días no alcanzarán para orar, será necesario pasar noches enteras en su presencia. (Luc 6:12)

Amigo lector con todo respeto, te pregunto, ¿Cuándo? fue la última noche que pasaste buscando la maravillosa presencia de Dios, no en la congregación o en alguna actividad de la misma, tú, personalmente cuando fue la última vez que sacaste una noche entera para amarlo y buscarlo a Él.

¿Cuándo? fue la última vez que dijiste hoy tengo libre, buscaré un lugar donde pasar todo el día en oración y en meditación de su palabra.

Una vida entera de oración no bastaría para conocerlo, por eso Él ofrece vida eterna, para que por la eternidad estés en su presencia, en comunión con Él, pero se debe aprender ahora, que estamos en esta vida. (1 Ts 5:17)

Ora antes que comience tu día, busca su compañía, levántate más temprano para estar con Dios, antes de irte al colegio o la universidad, al trabajo.

Ten disciplina en tu vida de oración, aprende a tener comunión con el Señor, se constante, persistente, persevera y no olvides que tienes un gran ayudador para aprender a orar.

El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. (Rom 8:26-27)

Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan. (Pro 8:17) esas son sus palabras, aprende amar al Señor y a buscarlo por lo que Él es y no por lo que pueda dar, Dios es realmente bueno, cuando llegas a conocerlo es imposible no amarlo.

Tomado del Libro: Toma el Poder de Dios y Será Tuyo

Deiby Herrera.  2015

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